Clint Eastwood retornó al Oeste con Sin Perdón (1992), explorando las consecuencias de la violencia con una mirada desencantada. En la actualidad, cineastas como los Hermanos Coen (Valor de Ley, 2010), Quentin Tarantino (Django Desencadenado, 2012) y Taylor Sheridan (Comanchería, 2016) son algunos de los que han desarrollado su propia visión del Oeste. Con estética intimista y narrativa existencialista, El Asesinato de Jesee James por el Cobarde Robert Ford de Andrew Dominic es otro buen ejemplo de dramatización que recorre los acontecimientos que condujeron al asesinato.
